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Covid 19.

CCSS vacuna a 244 menores de comunidades indígenas de Alto Chirripó

Equipo vacunador caminó seis horas dentro de la montaña para llegar al vacunatorio.

Redacción Multimedios Costa Rica /

Funcionarios del ebáis de Grano de Oro del área de salud Turrialba-Jiménez de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) vacunaron a 244 personas, con edades entre 5 y 17 años de las comunidades indígenas de Ñari, Jarey, Jamari-Tawa, Tkak ri y Tsuebata ubicadas en Alto Chirripó.

El vacunatorio se habilitó en la escuela de Ñari, tanto el equipo de la Caja como los menores y sus padres tuvieron que caminar largas distancias para llegar al punto de encuentro.

Gustavo Ugalde Rodríguez, coordinador del programa de atención primaria de Grano de Oro, explicó que por lo montañoso de la zona los vehículos llegan hasta cierto punto, y luego el equipo de salud debe caminar por lo menos seis horas para llegar al lugar pactado. 

“Hicimos una coordinación con el Ministerio de Educación Pública, para que todos los niños de las escuelas de sitios cercanos llegarán Ñari. Ellos tuvieron que caminar por lo menos de una a dos horas, para obtener la vacuna, logramos proteger en su mayoría niños de 5 a 12 años y algunos adolescentes que faltaban”, detalló el enfermero.

Para Gustavo y su equipo haber aplicado 244 dosis de la vacuna contra la covid a estos niños fue un gran éxito, no solo por todo lo que representa desplazarse hasta el lugar, la planificación y logística para llevar las vacunas, y que estás lleguen en buenas condiciones, también porque la comunidad indígena respondió a la campaña de vacunación.

Israel Aguilar es el asistente técnico de atención primaria (Atap) que lideró al equipo formado por un médico, un auxiliar, un farmacéutico y una persona encargada de registros médicos. Él es un Atap indígena, tiene 29 años de trabajar en la CCSS, y fue una pieza clave en la campaña, ya que, con su experiencia, buen trato y cercanía con la comunidad logró que estas personas se desplazaran para recibir la vacuna.

La cultura, el idioma, y las creencias de esta población son diferentes. Israel contó que tienen sus propios médicos, que la gente no cree en los tratamientos que no son indígenas o de plantas medicinales de la zona. Durante estos años él ha logrado hablar de salud al pueblo, traducir a cabécar la información, y se ha ganado la confianza de su comunidad.

“Aquí en Chirripó somos más de nueve mil habitantes, y ninguno ha fallecido por covid. La vacunación es muy difícil, porque hay que mantener la cadena de frío, son 96 hectáreas y es muy complicado por lo grande y montañoso del lugar”, explicó el Atap indígena.

En esta zona la comunicación por medio de internet y telefonía son muy limitadas, hay trayectos donde no hay. Israel y el equipo de salud deben cruzar ríos a pie o en andarivel, este es un mecanismo que cuenta con una canasta que mueve con una polea, para avanzar se debe hacer fuerza, sujetar con las manos la cuerda y jalarla para llegar la otro lado.

El Atap indígena mencionó que en el trayecto pueden encontrarse con serpientes, y que en invierno todo es mucho más complejo. Montaña adentro hay puesto de salud sencillo, donde tienen un congelador con panel solar que les entregó la Comisión Nacional de Vacunas, esto les permite mantener la cadena de frío, también este lugar les sirve de refugio cuando la gira dura varios días.

Israel, al ser Atap indígena, ha realizado diferentes jornadas de vacunación no covid.  A pesar del esfuerzo y lo complejo del trayecto, si tiene que desplazarse desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, para aplicar una vacuna a un solo niño, lo hace con gusto, aunque llegue a su casa a las nueve de la noche y al día siguiente deba continuar con una nueva jornada.

Alto Chirripó cuenta con nueve Ataps y seis asistentes comunitarios indígenas, además de un supervisor de enfermería, todos realizan su mayor esfuerzo para llevar salud a estas comunidades.













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